jueves, 1 de julio de 2010

Ave Cesare!

“Soy un hombre de pocas palabras pero las que digo son sinceras”. Se ha presentado así Cesare Prandelli, que a partir de esta tarde es el nuevo técnico de la selección italiana. Tras el desastre del último mundial, que ha hundido Italia relegandola probablemente en la décimo quinta posición del ranking Fifa, el ex entrenador de la Fiorentina, que muy bien hizo este año en la Copa de Campeones, tendrá que trabajar mucho para devolver a la azzurra su prestigio a nivel internacional.


Es cierto que el problema de Italia ha sido el recambio generacional. La falta de talento y de jugadores importantes será el principal dilema de Prandelli, que de todas formas ha demostrado saber valorizar muy bien los jovenes, como demostrado por la gran temporada de Jovetić y Montolivo en Florencia. Casare tendrá una tarea difícil ya que tendrá que apostar por desconocidos que con su trabajo intentará transformar en campeones, capaces de ganar o por lo menos luchar por la victoria en la próxima Eurocopa.

Ya que me encanta la historia y sus facetas, mi recuerdo vuela al desastre del mundial inglés de 1966 con Italia derrotata y eliminada en la fase de grupos por la mediocre Corea del Norte. Tras esa verguenza el entrenador Edmondo Fabbri fue sostituido por Ferruccio Valcareggi, técnico de la Fiorentina que en 1968 ganó la primera y única Eurocopa de Italia y en el mundial de 1970 se rindió sólo a la potencia de Pelé y de su Brasil, pero antes regaló al fútbol tal vez uno de los mejores partidos de la historia, el mítico Italia 4 – 3 Alemania.


Eran los años de Gigi Riva, “rombo di tuono” que con sus 35 tantos aún es el máximo goleador de Italia de todos los tiempos, del futuro balón de oro Gianni Rivera, de Sandro Mazzola, Boninsegna y Anastasi, de Picchi, Rosato, Facchetti; de Dino Zoff. Prandelli no tiene estos campeones pero personalmente creo que trabajará bien, es el hombre adecuado por esta Italia que necesita personalidad. Prandelli es un señor, un hombre que en 2004 renunció a su gran ocasión como entrenador, el banquillo de la Roma, para asistir su mujer debilitada por un cáncer de mama que finalmente se la llevó en 2007. La vida te da, te quita y luego de devuelve más cosas, te reserva otras ocasiones regalandote otras oportunidades. Ave Cesare! Bienvenido.

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